Enpresari zikinak

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A cada cosa por su nombre
Los empresarios evitan reconocer las bajas por accidentes de trabajo
Una jornada organizada por la empresa Fuchosa, del sector auxiliar de automoción, sobre la diferenciación de la baja laboral común del accidente de trabajo se convirtió en un manual para que los empresarios no declaren todos los accidentes o tomen determinadas pautas para evitar ser sancionados por no adoptar las medidas adecuadas o no tener la maquinaria en condiciones de seguridad. La empresa Fuchosa, de Atxondo, y la Federación Española de Asociaciones de Fundidores organizaron una jornada sobre «Cómo llegar al accidente cero en la empresa», que se celebró el pasado miércoles en Bilbo.
El encuentro se enmarcó en el programa de la IV Semana de Prevención de Riesgos Laborales y Medio Ambiente, que organizó la compañía proveedora de automoción. El encuentro fue todo un sistema de pautas a los empresarios para que sean capaces de hacer frente a los trabajadores que sufren accidentes de trabajo o enfermedades profesionales. Según dijeron, se trató de diferenciar la enfermedad profesional y el accidente de trabajo de la enfermedad común a fin de evitar el absentismo laboral que, para la patronal, es «alarmante e insostenible». Nada que ver con el mantenimiento de unas condiciones de trabajo seguras y de unos puestos saludables.
Los datos estadísticos que ofrece el Ministerio español de Trabajo y Asuntos Sociales sobre las horas no trabajadas por incapacidad temporal y maternidad se sitúan entre 13,8 horas en el primer trimestre de 1999 y las 15,8 horas en 2006. Nunca han rebasado esa franja en ese período de ocho años.
Todos los intervinientes en la jornada de Fuchosa fijaron algunos criterios para evitar la intervención de la autoridad laboral o de la inspección, y plantearon recomendaciones sobre cómo actuar ante los médicos de Osakidetza e, incluso, de las mutuas patronales ante una baja laboral.
Oscar Rueda Ortiz, especialista en medicina de trabajo y valoración del daño corporal de la Agrupación de Proyectos Empresariales (APE), explicó que ante una incapacidad temporal, que puede ser por una enfermedad o un accidente de trabajo, «todos los beneficios son para el trabajador, mientras que los perjuicios son para la empresa», y advirtió a los empresarios que le estaban escuchando que «si se reconoce un accidente de trabajo o enfermedad profesional» es como firmar «un cheque en blanco».
Inspeccion medica
Criticó a la Inspección Médica por determinar una contingencia «por desconocimiento del lugar de trabajo» y lamentó que, si el trabajador no está de acuerdo con las decisiones, puede acudir al Juzgado de Lo Social, donde «los jueces no tienen criterio médico».
Ofreció el dato de que el 58% de las contingencias que se inician ante la Inspección Médica terminan en «contingencias profesionales, lo que supone un castigo para la empresa».
José Luis Diaux, que pertenece a un servicio de prevención ajeno y fue inspector médico, también se puso a favor de la empresa. «No conozco médico de la Inspección Médica que haya ido a conocer la empresa», indicó, a la vez que pidió a los empresarios que «comuniquen con la Inspección Médica antes de que realice el acta de las contingencias».
Por su parte, Isidro Medina, responsable de Emergentziak-SOS Deiak, remarcó la forma de proceder de las ambulancias medicalizadas y la necesidad de contar con la información exacta ante un accidente.
Mónica Puente, jefa de sistema de Fuchosa, señaló que «los avances de la tecnología han sustituido los delitos de sangre (amputaciones de dedos, brazos, entre otros) por nuevas patologías». Criticó abiertamente que en la actualidad la cuestión de la salud sea un tema prioritario para los trabajadores y, de forma despectiva, dijo que «lo que antes eran unas agujetas, hoy es una tendinitis y no sé si es accidente laboral».
Instó a no llamar a la Ertzaintza ante un accidente «porque al día siguiente tienes a todos los inspectores en la puerta», y explicó que en Fuchosa se lleva un registro de todos «los golpes y accidentes, para saber si la baja es producto del trabajo y si es por imprudencia del trabajador». Adelantó, sin aportar dato alguno, que el absentismo laboral «se está convirtiendo en un problema, pero a la Administración le costará moverse». Por eso solicitó a los empresarios que realicen un control de los incumplimientos de los trabajadores a la hora de trabajar con las protecciones adecuadas. Al final, se reclamó que los servicios de prevención estén dirigidos por médicos. -
«Sin parte, no hay accidente»
La responsable de Fuchosa, Mónica Puente, fue bastante expresiva en algunas acotaciones. Para evitar, precisamente, que se produzcan bajas por enfermedad común que se conviertan en bajas profesionales señaló que «salvo caerse por la escalera y romperse la cabeza, nadie puede decir que es accidente laboral. Es una enfermedad común». Pidió que se tenga en cuenta que el personal de las mutuas y de Osakidetza «enseguida considera todo como accidente de trabajo» y dijo que «yo necesito tiempo para analizar y conocer si es así». Recordó que ha dado la orden de que «sin el parte de accidente, aunque el trabajador vaya con un corte en el dedo o la pierna, se rechace como accidente de trabajo». También insistió en que «las mutuas meten todo como enfermedad profesional, porque no pagan ellas, sino la Seguridad Social». En definitiva, la responsable de Fuchosa quiso dejar claro que «si ves que el trabajador se rompe la cabeza, a la mutua. Que no lo ves, nada. Es mejor que se le dé el día libre y ya se recuperará».
A cada cosa por su nombre
Los empresarios evitan reconocer las bajas por accidentes de trabajo
Una jornada organizada por la empresa Fuchosa, del sector auxiliar de automoción, sobre la diferenciación de la baja laboral común del accidente de trabajo se convirtió en un manual para que los empresarios no declaren todos los accidentes o tomen determinadas pautas para evitar ser sancionados por no adoptar las medidas adecuadas o no tener la maquinaria en condiciones de seguridad. La empresa Fuchosa, de Atxondo, y la Federación Española de Asociaciones de Fundidores organizaron una jornada sobre «Cómo llegar al accidente cero en la empresa», que se celebró el pasado miércoles en Bilbo.
El encuentro se enmarcó en el programa de la IV Semana de Prevención de Riesgos Laborales y Medio Ambiente, que organizó la compañía proveedora de automoción. El encuentro fue todo un sistema de pautas a los empresarios para que sean capaces de hacer frente a los trabajadores que sufren accidentes de trabajo o enfermedades profesionales. Según dijeron, se trató de diferenciar la enfermedad profesional y el accidente de trabajo de la enfermedad común a fin de evitar el absentismo laboral que, para la patronal, es «alarmante e insostenible». Nada que ver con el mantenimiento de unas condiciones de trabajo seguras y de unos puestos saludables.
Los datos estadísticos que ofrece el Ministerio español de Trabajo y Asuntos Sociales sobre las horas no trabajadas por incapacidad temporal y maternidad se sitúan entre 13,8 horas en el primer trimestre de 1999 y las 15,8 horas en 2006. Nunca han rebasado esa franja en ese período de ocho años.
Todos los intervinientes en la jornada de Fuchosa fijaron algunos criterios para evitar la intervención de la autoridad laboral o de la inspección, y plantearon recomendaciones sobre cómo actuar ante los médicos de Osakidetza e, incluso, de las mutuas patronales ante una baja laboral.
Oscar Rueda Ortiz, especialista en medicina de trabajo y valoración del daño corporal de la Agrupación de Proyectos Empresariales (APE), explicó que ante una incapacidad temporal, que puede ser por una enfermedad o un accidente de trabajo, «todos los beneficios son para el trabajador, mientras que los perjuicios son para la empresa», y advirtió a los empresarios que le estaban escuchando que «si se reconoce un accidente de trabajo o enfermedad profesional» es como firmar «un cheque en blanco».
Inspeccion medica
Criticó a la Inspección Médica por determinar una contingencia «por desconocimiento del lugar de trabajo» y lamentó que, si el trabajador no está de acuerdo con las decisiones, puede acudir al Juzgado de Lo Social, donde «los jueces no tienen criterio médico».
Ofreció el dato de que el 58% de las contingencias que se inician ante la Inspección Médica terminan en «contingencias profesionales, lo que supone un castigo para la empresa».
José Luis Diaux, que pertenece a un servicio de prevención ajeno y fue inspector médico, también se puso a favor de la empresa. «No conozco médico de la Inspección Médica que haya ido a conocer la empresa», indicó, a la vez que pidió a los empresarios que «comuniquen con la Inspección Médica antes de que realice el acta de las contingencias».
Por su parte, Isidro Medina, responsable de Emergentziak-SOS Deiak, remarcó la forma de proceder de las ambulancias medicalizadas y la necesidad de contar con la información exacta ante un accidente.
Mónica Puente, jefa de sistema de Fuchosa, señaló que «los avances de la tecnología han sustituido los delitos de sangre (amputaciones de dedos, brazos, entre otros) por nuevas patologías». Criticó abiertamente que en la actualidad la cuestión de la salud sea un tema prioritario para los trabajadores y, de forma despectiva, dijo que «lo que antes eran unas agujetas, hoy es una tendinitis y no sé si es accidente laboral».
Instó a no llamar a la Ertzaintza ante un accidente «porque al día siguiente tienes a todos los inspectores en la puerta», y explicó que en Fuchosa se lleva un registro de todos «los golpes y accidentes, para saber si la baja es producto del trabajo y si es por imprudencia del trabajador». Adelantó, sin aportar dato alguno, que el absentismo laboral «se está convirtiendo en un problema, pero a la Administración le costará moverse». Por eso solicitó a los empresarios que realicen un control de los incumplimientos de los trabajadores a la hora de trabajar con las protecciones adecuadas. Al final, se reclamó que los servicios de prevención estén dirigidos por médicos. -
«Sin parte, no hay accidente»
La responsable de Fuchosa, Mónica Puente, fue bastante expresiva en algunas acotaciones. Para evitar, precisamente, que se produzcan bajas por enfermedad común que se conviertan en bajas profesionales señaló que «salvo caerse por la escalera y romperse la cabeza, nadie puede decir que es accidente laboral. Es una enfermedad común». Pidió que se tenga en cuenta que el personal de las mutuas y de Osakidetza «enseguida considera todo como accidente de trabajo» y dijo que «yo necesito tiempo para analizar y conocer si es así». Recordó que ha dado la orden de que «sin el parte de accidente, aunque el trabajador vaya con un corte en el dedo o la pierna, se rechace como accidente de trabajo». También insistió en que «las mutuas meten todo como enfermedad profesional, porque no pagan ellas, sino la Seguridad Social». En definitiva, la responsable de Fuchosa quiso dejar claro que «si ves que el trabajador se rompe la cabeza, a la mutua. Que no lo ves, nada. Es mejor que se le dé el día libre y ya se recuperará».


5 Comments:
Han pasado dos años y no termino de asumir el conjunto de barbaridades que se dijeron en esa reunión, ni la impunidad de lo dicho en un país en el que SI existe - aunque no oficialmente - el delito de opinión. Tampoco parece que los sindicatos hayan reaccionado en demasía al respecto. Y, además, que uno de los que aconsejan sea el tal JOSÉ LUIS DIAUX, provoca una sonrisa indignada. A saber.
Este "señor" dice pertenecer a un servicio de prevención, y es así: precisamente a A.P.E., el mismo que el licenciado Oscar Rueda, empleado suyo. Lo que no cuenta - y no porque en esa ocasión no venga al caso - es que es funcionario del Dpto. de Sanidad del G.Vasco en excedencia, forzada en su día por el Viceconsejero de Sanidad Sr. Sáez de Buruaga - ya fallecido - y "por utilizar su cargo público para fines privados".
Que APE es una empresa derivada de la quiebra de EUGAMED, de la que era Administrador Único, provocada por él mismo para crear una nueva que controlara en su totalidad a través de testaferros con la intención de ocultar su patrimonio.
Que los títulos de Técnico de Prevención de R.L. los consiguió de forma ilegítima, sin acudir tan siquiera a los cursos y tras pagar su precio a dos personas diferentes que organizaban sendos cursos. Lo mismo que el de Médico de Empresa, falsificando currículum y documentándolo con certificados falsos emitidos por él mismo y suscritos por sus empleados de EUGAMED.
Que hace dos años fue procesado por un delito de insolvencia punible en cuyo jucio y en conclusiones finales el propio forense le pedía 300.000 euros y 2 años de prisión. No está claro cómo al final no fue condenado a pena de cárcel a pesar de lo concluyente de las pruebas, si por ser la jueza hija de médico o por haber recibido - qiero pensar que no es así - alguna "recomendación" de instancias superiores (tiene carnet de EA). Aún así fue condenado al pago de 300.000 euros que aún no ha abonado (es "insolvente")
Que junto con su hermano es copropietario - a través de su esposa a quien cedió todo su patrimonio para declarar su insolvencia - de TALLERES LA CASILLA, empresa que aparecía en primer lugar en la lista de las protegidas por el tal Ibarra cuando el escándalo del fraude del IVA en la Diputación Vizcaina. De lo que por cierto no se ha vuelto a hablar a pesar de tratarse del dinero de todos los vizcaínos.
Que es APE quien realiza todos los planes de prevención de Talleres la Casilla, así como el seguimiento posterior, siempre y como es lógico con el resultado apetecido.
Y así podríamos seguir con un listado de fraudes de este manipulador, vendedor de humo, enfermo de afán de notoriedad, que ahora además se permite dar lecciones de cómo defraudar a la inspección de trabajo en perjuicio de los trabajadores.
¡Hay, si los sindicatos actuaran contra estos indeseables en lugar de burocratizarse cada día más y "tragar" en pro de las subvenciones que les llegan del gobierno!
Tu eres un sin verguenza que se ampara en el anonimato de un blog para descalifiacar a la gente honrada como es el caso de Jose Luis Diaux.
Dos ostias bien dadas es lo que te tenia que haber dado en su dia antes de que te fueses con el dinero de la empresa. Esta es la segunda vez que lo haces Jose Manuel Corres que es tu nombre. ERES UN HIJO DE PUTA
"Amigo" Diaux, me tienes francamente impresionado por tu tono y tus amenazas, esta vez sí, anónimas. Ya tu propio hermano me amenazó en su dia en las escaleras del juzgado mientras se celebraba el juicio en que fuiste condenado, hecho por el que fue objeto de denuncia que después renuncié a continuar por tener entendido que tiene problemas de salud mental.
Comprendo que ofenda ver tu nombre publicado, y no precisamente por motivos loables. Pero la Vida es terca y pasa factura de un modo u otro. En vez de amenazar e insultar, mejor dinos: ¿hay ALGO de incierto en TODO lo que se decía de tí en el anterior comentario?. Porque yo tengo pruebas de todo, con documentos y testigos.
¿No es cierto que tu propio abogado y procuradora han renunciado a tu defensa y demandado por impago de honorarios?.
El título de este blog, "ENPRESARI ZIKINAK", resulta de lo más adecuado a tu persona y debieras saber que solo los argumentos soportados por pruebas, no tus amenazas infantiles, te darían la razón que no tienes. Pero tu vida y tu actividad profesional siempre han tenido ese tono. Lástima que hayas desaprovechado esta ocasión para intentar la mision impoible de, al menos, maquillar tu nombre, limitándote al insulto soez y a la amenaza.
No fue de forma gratuita el que en su momento y ante notario dijera que el clan Diaux me recordaba a Mario Puzzo (D. Vito Corleone también se santiguaba antes de comer).
Gracias a tu solilaridad obrera nos quedamos en la calle unos cuantos. Tu con la tela en el bolsillo apuntando a otros como culpables.Al sr, diaux no le llegas ni a la altura del zapato.
No se si trabajaba mucho o poco,lo que si se es que tu estabas todo el dia viendo porno del guarro las pocas horas que pasabas por la oficina. ¿De donde sacas el dinero para estar siempre viajando? . Te lo digo yo: robando, que a mi no me engañas.JETA
Querido "anónimo", que no tanto porque salta a la vista quien eres: sigues sin argumentos, solo retórica falaz que pretende contradecir lo sentenciado por los tribunales, e intentos vanos de ofender. No te canses, no pudes hacerlo. Yo sigo confiando en la terquedad de la Vida y se positivamente que, en el fondo, la gentuza siempre es muy infeliz. Lo siento por tí.
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